Suelo pélvico
Ejercicios de Kegel: cuándo ayudan, cuándo no y por qué no todo el suelo pélvico necesita más fuerza
Melody Sánchez Serrano · Fisioterapeuta y osteópata8 min de lectura

Cuando una mujer tiene escapes, sensación de debilidad o simplemente oye hablar del suelo pélvico, casi siempre aparece la misma recomendación: «haz Kegels».
El problema no es que los ejercicios de Kegel sean inútiles. El problema es pensar que son la respuesta automática para cualquier síntoma relacionado con el suelo pélvico.
Y no lo son.
Kegels no significa «suelo pélvico bien trabajado»
Los ejercicios de Kegel son contracciones voluntarias de la musculatura del suelo pélvico. Bien planteados, pueden formar parte de un tratamiento conservador útil, sobre todo en mujeres con incontinencia urinaria, especialmente de esfuerzo. La evidencia disponible apoya el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico como una de las estrategias conservadoras de primera línea en mujeres con incontinencia urinaria, con mejoría de síntomas y calidad de vida en muchas pacientes.
Hasta aquí, bien.
El problema empieza cuando se simplifica demasiado el mensaje y se transmite la idea de que:
- si tienes escapes, te faltan Kegels;
- si notas la zona diferente, te faltan Kegels;
- si has tenido un parto, te faltan Kegels;
- si algo molesta en la pelvis, te faltan Kegels.
Esa lógica es demasiado pobre para una región que también depende de coordinación, relajación, presión, respiración, hábitos, cargas y contexto clínico.
Cuándo sí pueden tener sentido
Sin convertir esto en una receta cerrada, los ejercicios de Kegel suelen tener más sentido cuando el objetivo es mejorar la capacidad de respuesta del suelo pélvico en contextos como:
- escapes con esfuerzo: tos, risa, saltos, carrera, cargas;
- algunas mujeres con incontinencia mixta;
- fases de recuperación o readaptación en las que necesitamos mejorar reclutamiento y control motor;
- programas estructurados dirigidos por una profesional cuando se ha valorado que la paciente se beneficia de ese enfoque.
La clave no es solo «apretar». La clave es qué necesita tu caso, cómo lo haces, con qué calidad y con qué objetivo.
Cuándo no conviene dar por hecho que «más fuerza» es la respuesta
Aquí está el punto que muchas mujeres no escuchan.
Hay síntomas en los que el problema no parece ser simplemente de debilidad. Algunas mujeres presentan una musculatura del suelo pélvico con exceso de tono, dificultad para relajarse o mala coordinación. Este cuadro puede relacionarse con dolor, síntomas urinarios, problemas defecatorios y síntomas sexuales. La literatura sobre disfunción del suelo pélvico no relajante describe precisamente esa combinación de dolor y alteraciones urinarias, defecatorias y sexuales como un patrón que requiere otra mirada clínica.
Dicho de forma sencilla: un suelo pélvico puede estar muy activo, muy tenso o mal coordinado, y aun así dar síntomas.
En esas situaciones, mandar contracciones sin más no siempre ayuda y, dependiendo del caso, en algunas mujeres puede llegar a aumentar la sensación de cierre, dolor, urgencia o dificultad para vaciar. Por eso conviene valorar antes de decidir.
Algunas pistas para no ir en automático
No sirven para diagnosticarte, pero sí para dejar de aplicar recomendaciones a ciegas.
Puede tener más sentido pensar en fuerza si:
- los escapes aparecen claramente con tos, risa, saltos o carrera;
- no hay dolor relevante;
- no hay dificultad marcada para relajar;
- la sensación principal no es de bloqueo, espasmo o cierre.
Conviene valorar mejor antes de «hacer Kegels sin más» si:
- tienes dolor pélvico;
- hay dolor en las relaciones;
- sientes dificultad para relajar o «soltar» la zona;
- aparece urgencia urinaria muy marcada o frecuencia sin que todo encaje en un cuadro simple;
- notas dificultad para vaciar, estreñimiento con mucho esfuerzo o sensación de tensión constante.
No significa que nunca vayas a trabajar contracción. Significa que quizá antes haya que entender mejor qué está pasando.
El error más frecuente
Uno de los errores más comunes es empezar a hacer Kegels por cuenta propia, en grandes cantidades y sin saber ni siquiera si la contracción es correcta.
A veces la mujer:
- aprieta glúteos;
- bloquea la respiración;
- empuja en vez de elevar;
- se tensa más de la cuenta;
- o repite contracciones en un tejido ya irritable.
Y luego concluye que «el suelo pélvico no mejora» o que «los ejercicios no sirven».
No es que el ejercicio conservador no sirva. Es que el suelo pélvico no responde bien a protocolos indiscriminados.
Entonces, ¿qué hago si no quiero ir a ciegas?
Lo primero no es hacer más. Lo primero es entender qué tipo de problema parece estar predominando:
- ¿escapes al esfuerzo?
- ¿urgencia o frecuencia?
- ¿dolor o tensión?
- ¿pesadez?
- ¿postparto?
- ¿cambios asociados a menopausia?
- ¿síntomas que limitan deporte o vida diaria?
Cuando ordenas eso, empiezas a tomar mejores decisiones.
A veces necesitarás un trabajo orientado a fuerza. A veces necesitarás relajación y coordinación. A veces necesitarás hábitos vesicales o gestión de presión. Y a veces lo más sensato será pedir una valoración profesional y dejar de probar cosas al azar.
La idea importante
No quiero que te quedes con «los Kegels no sirven». Quiero que te quedes con algo más útil:
Los Kegels pueden ayudar mucho cuando están bien indicados. Pero el suelo pélvico no se entiende solo en términos de fuerza.
Y precisamente ahí está la diferencia entre repetir consejos generales y aprender a cuidar la zona con criterio.
Si quieres empezar a entender mejor qué puede estar necesitando tu suelo pélvico, en TempleViu encontrarás recursos y formación pensados para ayudarte a observar, comprender y decidir mejor.
Explorar recursos gratuitosFuentes y evidencia
- Cacciari LP, Dumoulin C, Hay-Smith EJ. Pelvic floor muscle training versus no treatment, or inactive control treatments, for urinary incontinence in women: a Cochrane systematic review abridged republication. Braz J Phys Ther. 2019 Mar-Apr;23(2):93-107. PMID: 30704907. DOI: 10.1016/j.bjpt.2019.01.002. Ver en PubMed
- Curillo-Aguirre CA, Gea-Izquierdo E. Effectiveness of Pelvic Floor Muscle Training on Quality of Life in Women with Urinary Incontinence: A Systematic Review and Meta-Analysis. Medicina (Kaunas). 2023;59(6):1004. PMID: 37374208. DOI: 10.3390/medicina59061004. Ver en PubMed
- Faubion SS, Shuster LT, Bharucha AE. Recognition and management of nonrelaxing pelvic floor dysfunction. Mayo Clin Proc. 2012 Feb;87(2):187-193. PMID: 22305030. DOI: 10.1016/j.mayocp.2011.09.004. Ver en PubMed
- Kapurubandara SC, Lowes B, Sansom-Daly UM, Deans R, Abbott JA. A systematic review of diagnostic tests to detect pelvic floor myofascial pain. Int Urogynecol J. 2022 Sep;33(9):2379-2389. PMID: 35796787. DOI: 10.1007/s00192-022-05258-7. Ver en PubMed
Este artículo ofrece educación sanitaria general y no sustituye una valoración individual.
